
Durante siglos, el derecho dividió el mundo en dos: personas y cosas. Las personas tienen derechos; las cosas tienen dueño. Los animales quedaron del lado de las cosas, junto a las sillas, los autos y las herramientas. Pero en la última década, en tribunales de Argentina y Ecuador, tres primates obligaron a jueces y juezas a hacerse una pregunta que parecía imposible: ¿y si no son cosas? Sus historias cambiaron el derecho de la región y siguen abriendo caminos.
En pocas palabras
- En 2014 y 2015, la justicia argentina reconoció a la orangutana Sandra como «persona no humana».
- En 2016, un tribunal de Mendoza declaró a la chimpancé Cecilia «sujeto de derechos no humano».
- En 2022, la Corte Constitucional de Ecuador examinó los derechos de animales silvestres dentro de los derechos de la Naturaleza.
- En Chile, el Código Civil todavía clasifica a los animales como bienes muebles.
Sandra, la orangutana que pidió salir
Sandra nació en un zoológico de Alemania y vivió más de veinte años en el zoológico de Buenos Aires, en un recinto donde pasaba gran parte del día sola, observada por visitantes. En 2014, la Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales presentó un habeas corpus a su favor, la acción que se usa para pedir la libertad de una persona detenida ilegalmente.
La Cámara Federal de Casación Penal admitió que Sandra podía ser considerada titular de derechos. En 2015, la jueza Elena Liberatori la describió como «persona no humana» y ordenó mejorar sus condiciones. En 2019, Sandra fue trasladada a un santuario para grandes simios en Estados Unidos, donde vive con otros orangutanes.
Cecilia, la chimpancé de Mendoza
Cecilia vivía sola en el zoológico de Mendoza, después de la muerte de sus compañeros. En 2016, la jueza María Alejandra Mauricio resolvió un habeas corpus a su favor y declaró que Cecilia era un «sujeto de derechos no humano». Ordenó su traslado al santuario de grandes simios de Sorocaba, en Brasil, donde pudo vivir con otros chimpancés.
El fallo fue importante porque no se limitó a mejorar sus condiciones: reconoció que Cecilia tenía derecho a vivir de acuerdo con su naturaleza, en compañía de su especie.
Estrellita y la Corte de Ecuador
Estrellita era una mona chorongo que vivió dieciocho años en una casa, como animal de compañía, después de haber sido sacada de la selva siendo muy pequeña. Las autoridades ambientales la retiraron y murió poco después en un zoológico. Su cuidadora presentó una acción judicial.
En la sentencia 253-20-JH/22, la Corte Constitucional de Ecuador trató la protección de los animales silvestres como parte de los derechos de la Naturaleza. El caso no otorga sin más personalidad jurídica humana a todos los animales ni reproduce el fundamento de los fallos argentinos. Su alcance debe leerse en la decisión y en su contexto constitucional.
Qué cambia cuando alguien deja de ser una cosa
Ser sujeto de derechos no significa votar, firmar contratos o tener los mismos derechos que una persona humana. Significa que los intereses de ese individuo, como no sufrir, vivir según su naturaleza o no ser encerrado sin razón, cuentan por sí mismos, y no solo como propiedad de alguien.
Es el mismo salto que proponemos en Animal Libre cuando decimos alguien, no algo. La historia muestra que la ley suele llegar después de que la sociedad ya cambió su manera de mirar.
Y en Chile
La Ley 21.020 de tenencia responsable (2017) reconoce obligaciones hacia los animales de compañía, y el Código Penal sanciona el maltrato. Pero el Código Civil todavía los clasifica como bienes muebles, en la categoría de semovientes. Otros países, como Francia, España y Colombia, ya modificaron sus leyes para reconocer que los animales son seres sintientes.
Cada debate legislativo y cada reforma son una oportunidad para dar el paso que ya dieron Argentina y Ecuador en sus tribunales.
Preguntas frecuentes
¿Un animal puede tener abogado?
Puede ser representado por organizaciones o personas que presenten acciones en su favor, como ocurrió con Sandra, Cecilia y Estrellita.
¿Ser sujeto de derechos es lo mismo que tener los mismos derechos que un humano?
No. Significa tener los derechos que corresponden a sus intereses: no ser maltratado, vivir de acuerdo a su especie y no ser tratado como una cosa.
¿Ha pasado algo parecido en otros países?
Sí. En Estados Unidos, organizaciones presentaron acciones a favor de chimpancés y de la elefanta Happy, aunque los tribunales no las acogieron. Cada caso, incluso perdido, abre la discusión.
¿Por qué los casos suelen ser de primates?
Porque su cercanía evolutiva con los humanos hace más fácil para los tribunales reconocer sus intereses. El desafío es extender ese reconocimiento a otros animales que también sienten.
Fuentes
- Corte Constitucional del Ecuador, sentencia 253-20-JH/22, caso «Estrellita» (2022)
- Tercer Juzgado de Garantías de Mendoza, caso «Cecilia» (2016)
- Juzgado Contencioso Administrativo y Tributario n.° 4 de la Ciudad de Buenos Aires, caso «Sandra» (2015)
- Ley 21.020 sobre tenencia responsable de mascotas y animales de compañía, Chile (2017)




