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Pulpos: la inteligencia que la ciencia ya no puede ignorar

Un pulpo tiene unos 500 millones de neuronas, la mayoría en sus brazos. Lo que sabemos de su inteligencia, su capacidad de sentir y por qué no debemos criarlos.

Foto: Diego Delso · CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

Una noche de 2016, en el Acuario Nacional de Nueva Zelanda, un pulpo llamado Inky aprovechó que la tapa de su tanque había quedado mal cerrada. Se deslizó por el borde, cruzó el piso, encontró un desagüe y desapareció por una tubería que llevaba al mar. Las historias de pulpos que abren frascos desde adentro, apagan luces que les molestan o reconocen a la persona que los cuida llenan los registros de acuarios y laboratorios. Durante mucho tiempo los miramos como algo extraño. La ciencia los está mirando como alguien.

En pocas palabras

  • Un pulpo tiene unos 500 millones de neuronas, la mayoría en sus brazos.
  • En 2021, una revisión de la London School of Economics concluyó que los cefalópodos son sintientes.
  • El Reino Unido los incluyó en su ley de sintiencia animal de 2022.
  • Los proyectos de cría de pulpos plantean problemas de bienestar que deben evaluarse antes de su autorización.

Una mente repartida en ocho brazos

Un pulpo común tiene alrededor de 500 millones de neuronas, una cantidad comparable a la de un perro. Pero su organización es completamente distinta: cerca de dos tercios están en sus brazos, que pueden explorar, saborear y decidir con bastante independencia. Cada ventosa tiene miles de receptores químicos y táctiles.

Los pulpos aprenden observando a otros pulpos, recuerdan soluciones durante meses, usan objetos como cáscaras de coco para armar refugios, juegan con objetos sin recompensa y distinguen entre personas. El filósofo Peter Godfrey-Smith, en su libro Otras mentes, los describió como lo más parecido a encontrarnos con una inteligencia extraterrestre: una mente que evolucionó por un camino completamente separado del nuestro.

La evidencia del dolor

En 2021, una revisión encargada por el gobierno británico reunió más de 300 estudios sobre cefalópodos y crustáceos decápodos. Encontró evidencia especialmente fuerte en pulpos, con diferencias y lagunas entre grupos. Recomendó incluirlos en la protección por sintiencia sin esperar el mismo volumen de investigación para cada especie.

El Reino Unido incluyó a los cefalópodos y crustáceos decápodos en el ámbito de la Animal Welfare (Sentience) Act de 2022. Esa ley establece un mecanismo de escrutinio de políticas públicas; no equivale por sí sola a prohibir su captura, consumo o todas las prácticas que los dañan.

Vidas cortas e intensas

La mayoría de los pulpos vive solo uno o dos años. Son animales solitarios, que pasan buena parte del tiempo explorando su territorio y escondiéndose de depredadores. Las hembras ponen miles de huevos, los cuidan durante semanas sin comer y mueren poco después de que nacen las crías.

Su capacidad de cambiar de color y textura en fracciones de segundo, para camuflarse o comunicarse, sigue fascinando a la ciencia.

Granjas de pulpos: un error que todavía se puede evitar

Los proyectos de cría de pulpos plantean preguntas de bienestar y alimentación. El diseño de los recintos, la interacción entre animales, los métodos de matanza y el alimento que requieren deben evaluarse antes de autorizar una instalación. El estado de cada proyecto debe consultarse en su expediente oficial.

En 2024, los estados de Washington y California, en Estados Unidos, prohibieron su cría comercial antes de que empezara. Evitar una industria es mucho más fácil que desmontarla una vez instalada. La ciencia ya nos dio la información; la decisión es política.

Lo que puedes hacer

No comer pulpos, calamares ni sepias es la forma más directa de no participar en su captura y en la posible creación de granjas. También puedes apoyar campañas que piden prohibir su cría en tu país y compartir lo que sabemos de ellos. Ver documentales como Mi maestro el pulpo (2020) es una buena forma de empezar a conocerlos.

Preguntas frecuentes

¿Los pulpos son más inteligentes que otros animales?

Comparar inteligencias es engañoso. Lo relevante es que pueden sentir, y eso basta para que su vida importe.

¿Los calamares y las sepias también sienten?

La revisión de 2021 recomendó incluir a todos los cefalópodos, aunque la cantidad y fuerza de la evidencia varían entre grupos. Esa recomendación de protección no significa que todas las especies se hayan estudiado por igual.

¿Y los cangrejos y las langostas?

La misma revisión encontró evidencia sólida de sintiencia en crustáceos decápodos. Hervirlos vivos, una práctica común, les causa un sufrimiento intenso.

¿Por qué viven tan poco?

Es una característica de su biología: invierten toda su energía en crecer rápido y reproducirse una sola vez.

Fuentes

  1. Birch, J. et al., Review of the Evidence of Sentience in Cephalopod Molluscs and Decapod Crustaceans, LSE (2021)
  2. Animal Welfare (Sentience) Act 2022, Reino Unido
  3. Peter Godfrey-Smith, Otras mentes (2016)